¿Como percibo mi docencia?
Nací en el seno de un hogar magisterial por así decirlo, mis padres siendo maestros nos hicieron a mis hermanos y a mí, crecer en un ambiente con olor a gis y a libro de texto.
Somos nueve hermanos, el mayor y los dos menores son varones el resto mujeres con diferencia de edad entre un año, año y medio, nuestros juegos mas que a “las comadritas” o “las comiditas” eran jugar a “la escuelita” de esas seis mujeres cuatro elegimos la profesión de docente.
Con el gran ejemplo de docentes comprometidos y de gran vocación que tuvimos de nuestros padres hemos dedicado la mitad de la vida a enseñar niños, adolescentes y ahora, en el nivel medio jóvenes llenos de inquietudes, anhelos y frustraciones.
Inicié mi carrera docente a los 18 años como maestra de educación primaria, casi siempre a cargo de grupos de primero y segundo grado, mismos que dejaron en mí grandes satisfacciones y hermosos recuerdos, después asumí el cargo de directora, hecho que me alejó del aula y trajo a mi, nuevas y desconocidas responsabilidades. Ser maestro es para mi un hermoso regalo de Dios, algo bueno he de haber hecho para que él me premiara con esta hermosa vocación, pues considero que no hay regalo mas bello que tener a tu alrededor a cientos de niños y niñas que te llenan de su inocencia y sabiduría día a día. Es la mayor oportunidad que tengo de servir y compartir lo que se, ser partícipe de la formación de niños y niñas así como de adolescentes que se incorporan a la sociedad de manera positiva y productiva.
Hace seis años, buscaba la posibilidad de incorporarme a otro trabajo, ya que recién divorciada y con tres hijos a cargo, el sueldo de directora no era suficiente para solventar las necesidades de mi familia, fue entonces que un compañero del C.E.B. “Gregorio Torres Quintero” de Navojoa, Sonora me comunicó que se estaban concursando hora de la materia de Didáctica y Evaluación Escolar y como cubría el perfil me acerqué a la prepa y fui aceptada. Desde entonces soy maestra de nivel medio superior y he de confesar inicié llena de temores al no saber que debía hacer o como tratar a mis jóvenes alumnos, con mi primer grupo aprendí que solo hace falta disposición, preparación y vocación para sacar adelante ese gran compromiso.
Me satisface el acercamiento que logro establecer con mis jóvenes alumnos, la confianza que depositan en mí, así como verlos egresar e incorporarse a un nuevo nivel académico en el cual pondrán en práctica lo que yo les enseñé, me satisface aprender cada día de ellos, su manera de percibir la vida, su positivismo, sus anhelos, me contagian de su energía y me hacen sentir joven.
Sin embargo, me entristece darme cuenta que, desafortunadamente no todos tienen la posibilidad de seguir adelante en sus estudios, me duele ver truncados los anhelos e ilusiones de muchos de ellos que por razones económicas no pueden continuar.
Afortunadamente son más las satisfacciones obtenidas en esta hermosa profesión, es sumamente gratificante recibir de un alumno un abrazo, una palabra de aliento y encontrarlos en la calle, que te vean y te saluden con cariño y admiración.
Heréndira Corral Villegas
Nací en el seno de un hogar magisterial por así decirlo, mis padres siendo maestros nos hicieron a mis hermanos y a mí, crecer en un ambiente con olor a gis y a libro de texto.
Somos nueve hermanos, el mayor y los dos menores son varones el resto mujeres con diferencia de edad entre un año, año y medio, nuestros juegos mas que a “las comadritas” o “las comiditas” eran jugar a “la escuelita” de esas seis mujeres cuatro elegimos la profesión de docente.
Con el gran ejemplo de docentes comprometidos y de gran vocación que tuvimos de nuestros padres hemos dedicado la mitad de la vida a enseñar niños, adolescentes y ahora, en el nivel medio jóvenes llenos de inquietudes, anhelos y frustraciones.
Inicié mi carrera docente a los 18 años como maestra de educación primaria, casi siempre a cargo de grupos de primero y segundo grado, mismos que dejaron en mí grandes satisfacciones y hermosos recuerdos, después asumí el cargo de directora, hecho que me alejó del aula y trajo a mi, nuevas y desconocidas responsabilidades. Ser maestro es para mi un hermoso regalo de Dios, algo bueno he de haber hecho para que él me premiara con esta hermosa vocación, pues considero que no hay regalo mas bello que tener a tu alrededor a cientos de niños y niñas que te llenan de su inocencia y sabiduría día a día. Es la mayor oportunidad que tengo de servir y compartir lo que se, ser partícipe de la formación de niños y niñas así como de adolescentes que se incorporan a la sociedad de manera positiva y productiva.
Hace seis años, buscaba la posibilidad de incorporarme a otro trabajo, ya que recién divorciada y con tres hijos a cargo, el sueldo de directora no era suficiente para solventar las necesidades de mi familia, fue entonces que un compañero del C.E.B. “Gregorio Torres Quintero” de Navojoa, Sonora me comunicó que se estaban concursando hora de la materia de Didáctica y Evaluación Escolar y como cubría el perfil me acerqué a la prepa y fui aceptada. Desde entonces soy maestra de nivel medio superior y he de confesar inicié llena de temores al no saber que debía hacer o como tratar a mis jóvenes alumnos, con mi primer grupo aprendí que solo hace falta disposición, preparación y vocación para sacar adelante ese gran compromiso.
Me satisface el acercamiento que logro establecer con mis jóvenes alumnos, la confianza que depositan en mí, así como verlos egresar e incorporarse a un nuevo nivel académico en el cual pondrán en práctica lo que yo les enseñé, me satisface aprender cada día de ellos, su manera de percibir la vida, su positivismo, sus anhelos, me contagian de su energía y me hacen sentir joven.
Sin embargo, me entristece darme cuenta que, desafortunadamente no todos tienen la posibilidad de seguir adelante en sus estudios, me duele ver truncados los anhelos e ilusiones de muchos de ellos que por razones económicas no pueden continuar.
Afortunadamente son más las satisfacciones obtenidas en esta hermosa profesión, es sumamente gratificante recibir de un alumno un abrazo, una palabra de aliento y encontrarlos en la calle, que te vean y te saluden con cariño y admiración.
Heréndira Corral Villegas
Hola Eréndira!!!!!
ResponderEliminarDe qué manera se asemejan mis alumnos con los tuyos? En mucho mis estudiantes o mejor dicho los estudiantes son de esta era digital. Me quedé sorprendida con todo lo que existe y que los alumnos, no dos, ni tres, ni diez el 70% hasta compra y vende por internet. Sus presentaciones? Son hechas con sonido y video. Es sorprendente lo que saben. Y creo que ellos están más en la cultura del compartir, la cual es una cultura muy diferente a la nuestra, en donde se guardaba tan celosamente la información. Algunos compañeros que no están en esta línea, veo como no comparten lo que saben.
En fin para allá estamos llegando. Saludos.